Semillas de chía: más que simple alimento.

Cristina Lozano BIO Comentario: 0 Golpear: 280

Semillas de chía: más que simple alimento.



Recientemente hemos empezado a tener acceso a nuevos alimentos que nos otorgan un valor que no toda la comida tradicional puede brindarnos: existen productos tan concentrados en nutrientes que podríamos considerar casi suplementos y que nos solucionan un día de déficits. De modo que, con el objetivo de variar nuestra dieta, vamos a acercarnos un poco más a uno de estos nuevos descubrimientos que pueden alegrarnos un mal día: la chía.

Más en concreto, lo que nosotros consumimos son las semillas de chía. Crecen de una planta llamada Salvia hispánica y que proviene de Centroamérica. Su fruto contiene unas semillas que, para tratarse de un alimento de origen vegetal, tienen un perfil nutricional muy curioso.

Para empezar, tienen una cantidad de proteínas superior a la de otras semillas más habituales. Posee además una buena proporción de grasas, entre ellas omega-3, con claros y demostrados beneficios contra las enfermedades cardiovasculares. Por último, contienen mucha fibra, la cual en nuestro organismo absorberá agua, formando un gel que propicia el crecimiento de flora intestinal favorable. Sin embargo, esta cantidad puede ser incluso demasiada: las semillas de chía también son fuente de calcio y otros minerales que, unidos a la fibra, son prácticamente imposibles de absorber. Por ello, hay que buscar fuentes alternativas si lo que nos interesa son aportes extra de micronutrientes.
Otro punto a tener en cuenta sobre estas semillas es que tienen un valor energético muy elevado, es decir, contienen gran cantidad de calorías, algo que hay que tener en cuenta a la hora de elegir el tamaño de las raciones.

Por lo que vemos, las semillas de chía tienen muchas ventajas, pero desgraciadamente cuentas con ciertas contraindicaciones debidas de hecho a su concentración tan elevada en nutrientes:
⦁    El exceso de fibra puede provocarnos problemas gastrointestinales.
⦁    Su perfil graso tiene poder anticoagulante, al igual que algunos medicamentos, por lo que combinar ambas ingestas llega a ser muy mala idea. Incluso sin el consumo de medicamentos, nuestra presión arterial podría bajar más de la cuenta y ocasionarnos algún problema que otro.
⦁    Al contener proteínas, son susceptibles de provocar alergias.

Pero en alimentación, como en la vida, hay que ver el vaso medio lleno, en este caso de semillas de chía: se trata de un alimento muy potente y con muchos nutrientes que nos pueden resultar más difíciles de ingerir por vías tradicionales, por ejemplo en el caso de la fibra, cuyos objetivos de ingesta diarios se nos suelen resistir. No obstante, demasiada fibra es contraproducente en la absorción de minerales así que, si consumimos estas semillas habitualmente, tenemos que prestar especial atención a las fuentes de mineral que elegimos para compensar este inconveniente.

En temas de nutrición no existe el alimento perfecto y las semillas de chía tampoco lo son: para ingerir todos los nutrientes que necesitamos es imprescindible variar la dieta; porque no existen alimentos completos ni vacíos, ni buenos ni malos, sino que somos nosotros quienes les damos un mal uso, por abuso o por restricción.

Lo ideal sería incluir la chía en nuestra alimentación (si sus contraindicaciones no nos lo impiden), aunque no de manera habitual. Por ejemplo, podemos incluir las semillas de vez en cuando en nuestras ensaladas o, por qué no, añadirlas en smoothies esporádicos puede ser una buena idea, porque su capacidad gelificante les va a otorgar una buena textura.

¿Quieres saber de qué otras formas puedes aumentar el consumo de fibra en tu dieta? Echa un vistazo aquí:
https://tumanzanadiaria.wordpress.com/2018/02/14/en-busca-de-la-fibra-perdida/

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